He entendido que la vida no es mas que un vaivén de cosas, mas bien de sentimientos y momentos. Como un tren. Va y viene siempre por la misma vía; muchas veces con las mismas personas pero generalmente como mucha otra gente que entra y sale. Así es la vida.
Mentiras, dolores, perdidas de amor y amistad; es ese tren que solo tiene ida. Que se queda parado en la ultima estación y no vuelve a andar. Queda olvidado, no es usado por nadie, se va pudriendo con el paso del tiempo. Es como cuando nos quedamos tratando de olvidar y escondemos nuestros sentimientos en un lugar oscuro de nuestro corazón y lo cerramos bajo muchas llaves para no ser abierto y revelado nuevamente. Es el amor que tenemos estancado, que no damos entonces difícilmente lo recibiremos por parte de otro.
En cambio, la alegría, el amor, la amistad y sobre todo el perdón, es ese tren que va y viene. Ese tren que le damos marcha todos los días y dejamos que el tiempo haga lo que tenga que hacer con el. Ese tren en el que permitimos que entre y salga gente. Ese tren que esta dispuesto a que le pase cualquier cosa y seguirá firme y en marcha.
El amor es reciproco y el perdón va agarrado de la mano con el. El perdón es el paso para que este tren siga funcionando. Si no perdonamos o no nos piden perdón nuestra vida estará llena de rencores y nos estancaremos y nuestro corazón quedara olvidado y sucio como aquel tren parado, en la ultima y mas oscura estación
Por eso digo que la vida es un vaivén, como los trenes. Siempre en la misma vía, pero siempre cambiando, innovando; aunque aveces queramos saltar por la salida de emergencia.
Personalmente pido gracias por esa disculpa que hace tanto estaba esperando y hoy por fin llegó. Se que no cambiara la situación pero estar a un paso de la verdad aclarara todo, entonces volverá el tren de mi vida a transitar, ir y volver.