lunes, 21 de diciembre de 2015

Distancia

He decidido reflexionar acerca de la distancia, no la geográfica, sino la humana. 
La vida va pasando y nos va marcando el camino a cada ser humano, de un momento a otro nos pega una patada y nos lanza hacia él de una manera brusca. Caemos muchas veces, en especial al comienzo, pero siempre nos volvemos a levantar aunque con varias heridas, las cuales nos sirven como enseñanza a no volver a hacer eso. Luego, de a poco nos vamos encaminando y comenzamos a transitar con paso más firme, aunque en un terreno movedizo; en este tramo miramos el objetivo pero también miramos hacia los lados para observar qué cosas y a quienes tenemos a nuestro lado; pero muchas veces hay personas que se quedan atrás. 
Estas personas descubrieron que tienen caminos transversales al nuestro, en un momento, entre el nuestro y el de esa persona, se genera una esquina y cada uno sigue caminando por el correspondiente. Duele, duele mucho, porque pensaste que estarían por tu vida durante mucho tiempo, tal vez para siempre, pero no es así. Muchos siguen su vida; muchos lamentablemente ya no están en esta vida; otros simplemente se alejan porque se les ha obligado a alejarse; y otros tienen una ilusión de volver a unirse a tu camino.
Me da muchisima tristeza ya no tener a mi lado a tantas personas que consideraba esenciales; pero no hablaré de los que están vivos en el cielo porque con ellos me re-encontraré cuando Dios quiera que nos volvamos a encontrar; sino que voy a hablar de los vivos en la tierra. Aquellos que se alejaron sin razón alguna, aquellos que simplemente me dejaron sin decirme el porque suponiendo que nunca les hice ningún mal; aunque admito que muchas veces hice las cosas mal, por lo tanto, los que corresponden a esta categoría tienen derecho de haberse ido por su cuenta y con razones. 
No me gusta el abandono, a nadie supongo, entonces... ¿por qué esa manía de alejarnos de quienes más queremos? ya sea por una estupidez o por algo serio ¿podemos comenzar a utilizar el perdón? ¿podemos pelearnos menos y dialogar más? ¿podemos dejar un segundo nuestros problemas para reencontrarnos con un ser querido con el que hace mucho no tratamos? SI, PODEMOS, pero no queremos. No queremos salir de nuestra zona de confort, no queremos reconocer nuestros errores ni dar el primer paso para pedir perdón, tal vez no queremos conocer más a nadie por tener miedo a que nos abandone. Necesitamos reencontrarnos con nuestros seres queridos, necesitamos volver a amarnos.

Pero hablar de quienes ya no están a nuestro lado es un poco pesimista y desalentador, tal vez es mejor hablar de los que estuvieron y aún siguen estando, los nuevos que se agregaron, los que volvieron y los que vendrán. Estar tristes por quienes ya no están es en vano, tal vez nunca se merecieron nuestra compañía o puede que su tiempo junto a nosotros se haya acabado, dejando en cada uno una marca imborrable; tal vez el tiempo de vivir junto a alguien ha terminado, para poder vivir con otros.

La distancia solo sirve para acumular abrazos.