"La autodestrucción se manifiesta en cortes, quemaduras, rasguños; es una forma de expresar el dolor, una forma no verbal de comunicación donde los sentimientos se transmiten a través del cuerpo, de un modo mas visible. El acto de mutilación puede ayudar a una persona a liberarse de un sentimiento intenso de rabia, tristeza, soledad, vergüenza, culpa y/o dolor emocional. Mucha gente que se corta lo hace como un intento de liberar aquellas emociones que está sintiendo pero no puede expresar. Como esos sentimientos son solo temporarios, la persona va a seguir lastimándose hasta que realmente reconozca los verdaderos problemas que tiene y encuentre formas mas sanas de aliviar la pena. Yo me sentía tan muerta, que ver salir la sangre me ayudaba a darme cuenta de que realmente estaba viva." Cielo Latini
jueves, 25 de junio de 2015
Fui Abzurdah
Autodestrucción, no sentido por la vida, todos lo sentimos alguna vez.
Puede ser una persona o muchas las que te hagan daño, o puede ser la misma vida que llevas con la cruz que cargas, y tu droga predilecta para calmar eso puede que no sea la cocaína, el porro o el alcohol; sino vos mismo. El daño que te auto causas es lo que mas feliz te hace.
Pensás en el final pero no es suficiente, vivir con ese sufrimiento es lo que mas te hace sentir vivo. Sentir el frío de la navaja es lo que te vuelve a la vida, ver la sangre que corre por tus muñecas o piernas y sentirla como se mueve lenta y espesa por tu piel de una manera casi seductora te recuerda que estas en esta vida para nada, que no queres vivir mas pero sin embargo aún hay un hilo de esperanza que te dice que no vale la pena clavar mas la navaja y profundizar la herida. Entonces es cuando recurrís a limpiarte para detener la hemorragia cobarde, otra mas de tantas que terminan sin el final que se suponía que debería tener, después lo escondes con remeras manga larga o con muñequeras para que nadie se de cuenta de lo cobarde y frágil que sos. Un mar de lamentos viene a tu cabeza, te preguntas cuando vas a parar, cuando esto dejará de ser lo que mas feliz te hace en esta vida aunque aún así te haga sentir miserable.
El tiempo va pasando y tus heridas van sanando, creciste y esto no fue mas que un recuerdo, mas que una horrible pesadilla que te sigue atormentando. La cicatrices las tendrás siempre, y aunque la piel se regenere podes verlas a la luz natural, o cuando te golpeas y te quedan rojas. Ni hablemos de la picazón y el ardor que dan aun así haya pasado tiempo; el dolor vuelve en menor medida para recordarte que estás vivo.
Es increíble de lo que la mente humana es capaz, convirtiendo al cuerpo en un campo de batalla.
No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas sabiamente.
Estoy viva.
Puede ser una persona o muchas las que te hagan daño, o puede ser la misma vida que llevas con la cruz que cargas, y tu droga predilecta para calmar eso puede que no sea la cocaína, el porro o el alcohol; sino vos mismo. El daño que te auto causas es lo que mas feliz te hace.
Pensás en el final pero no es suficiente, vivir con ese sufrimiento es lo que mas te hace sentir vivo. Sentir el frío de la navaja es lo que te vuelve a la vida, ver la sangre que corre por tus muñecas o piernas y sentirla como se mueve lenta y espesa por tu piel de una manera casi seductora te recuerda que estas en esta vida para nada, que no queres vivir mas pero sin embargo aún hay un hilo de esperanza que te dice que no vale la pena clavar mas la navaja y profundizar la herida. Entonces es cuando recurrís a limpiarte para detener la hemorragia cobarde, otra mas de tantas que terminan sin el final que se suponía que debería tener, después lo escondes con remeras manga larga o con muñequeras para que nadie se de cuenta de lo cobarde y frágil que sos. Un mar de lamentos viene a tu cabeza, te preguntas cuando vas a parar, cuando esto dejará de ser lo que mas feliz te hace en esta vida aunque aún así te haga sentir miserable.
El tiempo va pasando y tus heridas van sanando, creciste y esto no fue mas que un recuerdo, mas que una horrible pesadilla que te sigue atormentando. La cicatrices las tendrás siempre, y aunque la piel se regenere podes verlas a la luz natural, o cuando te golpeas y te quedan rojas. Ni hablemos de la picazón y el ardor que dan aun así haya pasado tiempo; el dolor vuelve en menor medida para recordarte que estás vivo.
Es increíble de lo que la mente humana es capaz, convirtiendo al cuerpo en un campo de batalla.
No quiero soñar mil veces las mismas cosas, ni contemplarlas sabiamente.
Estoy viva.
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